ÉPOCA COLONIAL DE COSTA RICA
Antes de la llegada de los primeros conquistadores al Nuevo Mundo, el
Caribe de Costa Rica estaba habitado por diferentes grupos indígenas
organizados en clanes, entre los que había constantes guerrillas por
mantener el poder y la supremacía. La tribu Tariaca era la que en ese
momento ejercía el dominio sobre los Bribris, Cabécares, Terrabas y
Guaymies, desde el río Matina hasta el Valle de La Estrella.
En Septiembre de 1.502 arribó Cristóbal Colón a esta costa, en su cuarta expedición a las Américas, desembarcando en la isla Quiribri, actual isla Uvita, a la que bautizó como La Huerta, haciendo un primer contacto con los indígenas en Cariari y otorgándole a esta nueva tierra el nombre de Costa Rica.
La corona española estableció Costa Rica como provincia del Reino de Guatemala y comenzó a enviar expedicionarios por mar en 1.508, cuando Diego de Nicuesa explora el Caribe. Los primeros asentamientos de colonos en Costa Rica se producen en 1.522 cerca de la costa pacífica en Guanacaste, extendiéndose después hacia el Valle Central.
La región del Caribe Norte, conocida como Suerre, fue explorada en 1.529 por Martín Estete, procedente de Nicaragua, pero debido a la resistencia de los indígenas emprendió la retirada. En 1.543 Diego Gutiérrez y Toledo fundó a orillas del río Suerre, actual Pacuare, la villa de Santiago y un año más tarde río arriba fundó la ciudad de San Francisco, ese año fue muerto a manos de los indígenas y la ciudad fue abandonada.
La región de Talamanca por su parte era muy atractiva para los españoles pues encerraba la fantasía del oro y además era un punto importante de salida al Atlántico con bahías adecuadas para las embarcaciones, similares a las de Almirante (en Panamá). Aun así la región nunca fue conquistada, los intentos por parte de los recién llegados colonizadores para someter a las tribus indígenas y extraer el supuesto oro que les esperaba en las montañas de Talamanca, así como el posterior intento de los misioneros por evangelizar, fueron infructuosos.
Durante largos años muchas expediciones se adentraron en el inhóspito territorio sin lograr plenamente el objetivo de conquista, ya que no pudieron contra la guerra de guerrillas impuesta por la unión de las tribus que controlaban estos terrenos indómitos que unido a la dureza de la selva tropical, a su caliente y húmedo clima, sus salvajes ríos, sus abruptas montañas y a un pueblo fuertemente decidido a no dejarse someter, impidió que Talamanca fuese dominada.
Algunos de los intentos fallidos de colonización de Talamanca fueron protagonizados por los siguientes personajes históricos: Don Hernán Sánchez de Badajoz gobernador de la provincia de Costa Rica, funda en 1.539 la ciudad de Badajoz y el puerto de San Marcos en la desembocadura del río Tarire, actual Sixaola, que desapareció un año después de su fundación. En 1.564 Juan Vázquez de Coronado fue el primero en cruzar la cordillera de Talamanca, alentado por el rey de España Felipe II, desde el Pacífico y descendiendo al Caribe por el rio La Estrella, donde proclamó haber encontrado oro.
En 1.570 Pero Afán de Ribera, siendo también gobernador, explora la vertiente del Caribe acompañado de 80 españoles y algunos indígenas, con el propósito de fundar una ciudad en la cuenca del rio La Estrella atraído por el supuesto oro del que habló Vázquez de Coronado en su viaje, pero desistió después de dos años de largas penurias. Para 1.588 los monjes franciscanos tenían ya una misión en Talamanca, fundaron una ermita de adobe y teja, así como un convento.
El 10 de octubre de 1.605 don Diego de Sojo y Peñaranda fundó, a 47 kilómetros aguas arriba de la desembocadura del río Sixaola, la ciudad de Santiago de Talamanca, en honor al lugar donde había nacido, la villa de Talamanca del Jarama, en la provincia de Madrid, creó ayuntamiento y marcó la jurisdicción. Ese mismo año los frailes edificaron otro convento en esta ciudad. Supuestamente este es el origen del nombre de la región, aunque algunas versiones apuntan que en lengua miskita Talamanca deriva de Tala, sangre, y Malka, espada, o Tawanka, lugar, es decir espada de sangre o lugar de sangre.
El 10 de febrero de 1.610 se constituyó el territorio de Talamanca, que abarcaba desde el Este del río La Estrella, el valle del Sixaola y Bocas del Toro (Escudo de Veragua), en gobernación independiente para reducir y conquistar las tribus que habitaban la región. En el mismo año, el 29 de julio, los aborígenes se sublevaron contra los maltratos y atropellos de los españoles bajo el mando del Usekör Guaykara, destruyendo la ciudad de Santiago de Talamanca. Durante los dos años siguientes se efectuaron tentativas de reconquista, que después de varias escaramuzas con los indios fracasaron, abandonándose nuevos intentos.
En 1.659 Don Andrés Arias Maldonado, gobernador de la provincia de Costa Rica salió de Cartago a buscar un puerto en el Caribe, recorrió la boca del rio San Juan y descendió la costa hasta llegar a un puerto que se ha identificado con el de Limón, aunque podría haberse tratado de Puerto Viejo. Logró reunir a siete diferentes tribus en el lugar que denominó San Bartolomé de Duqueiba, situado en la orilla del rio Telire. Tiempo después a pocos kilómetros fundó el paraje que llamó San Francisco de Conomarí edificando casas e iglesia, reuniendo en él gran número de indios atraídos por su buen trato. Posteriormente el rey de España Carlos II premió sus servicios en Costa Rica, otorgándole el título de Marqués de Talamanca. En 1.662 el Brupa Kabsi con sus huestes destruye San Bartolomé de Duqueiba.
En 1.689, entran a la zona los frailes Recoletos, que mas tarde fueron los que recomendaron la política de despoblamiento de Talamanca, que consistía en traslados masivos de los indígenas a otras localidades, especialmente del lado del Pacífico, lo que provocó la mayor insurrección de los indios en 1.709 al frente de Pablo Presbere.
Los indígenas talamanqueños se las arreglaron para mantener su independencia y aislamiento de la influencia europea, no permitieron misiones o asentamientos no indígenas desde 1.709 hasta 1.882. Los intentos de colonización por parte de la corona española cesaron en 1.821, coincidiendo con la independencia de Costa Rica del Reino de Guatemala ya que Talamanca dejó de estar bajo la opresión de España. En el año 1.867, por medio de un decreto el gobierno de la república le otorgó a los caziques de Talamanca la jerarquía de jefes políticos con facultad de administrar justicia de acuerdo con sus costumbres.
Algunos historiadores llamaron a esta región La Rebelde Talamanca, debido a las tremendas dificultades que afrontaron los conquistadores para someter a las tribus indígenas.
En Septiembre de 1.502 arribó Cristóbal Colón a esta costa, en su cuarta expedición a las Américas, desembarcando en la isla Quiribri, actual isla Uvita, a la que bautizó como La Huerta, haciendo un primer contacto con los indígenas en Cariari y otorgándole a esta nueva tierra el nombre de Costa Rica.
La corona española estableció Costa Rica como provincia del Reino de Guatemala y comenzó a enviar expedicionarios por mar en 1.508, cuando Diego de Nicuesa explora el Caribe. Los primeros asentamientos de colonos en Costa Rica se producen en 1.522 cerca de la costa pacífica en Guanacaste, extendiéndose después hacia el Valle Central.
La región del Caribe Norte, conocida como Suerre, fue explorada en 1.529 por Martín Estete, procedente de Nicaragua, pero debido a la resistencia de los indígenas emprendió la retirada. En 1.543 Diego Gutiérrez y Toledo fundó a orillas del río Suerre, actual Pacuare, la villa de Santiago y un año más tarde río arriba fundó la ciudad de San Francisco, ese año fue muerto a manos de los indígenas y la ciudad fue abandonada.
La región de Talamanca por su parte era muy atractiva para los españoles pues encerraba la fantasía del oro y además era un punto importante de salida al Atlántico con bahías adecuadas para las embarcaciones, similares a las de Almirante (en Panamá). Aun así la región nunca fue conquistada, los intentos por parte de los recién llegados colonizadores para someter a las tribus indígenas y extraer el supuesto oro que les esperaba en las montañas de Talamanca, así como el posterior intento de los misioneros por evangelizar, fueron infructuosos.
Durante largos años muchas expediciones se adentraron en el inhóspito territorio sin lograr plenamente el objetivo de conquista, ya que no pudieron contra la guerra de guerrillas impuesta por la unión de las tribus que controlaban estos terrenos indómitos que unido a la dureza de la selva tropical, a su caliente y húmedo clima, sus salvajes ríos, sus abruptas montañas y a un pueblo fuertemente decidido a no dejarse someter, impidió que Talamanca fuese dominada.
Algunos de los intentos fallidos de colonización de Talamanca fueron protagonizados por los siguientes personajes históricos: Don Hernán Sánchez de Badajoz gobernador de la provincia de Costa Rica, funda en 1.539 la ciudad de Badajoz y el puerto de San Marcos en la desembocadura del río Tarire, actual Sixaola, que desapareció un año después de su fundación. En 1.564 Juan Vázquez de Coronado fue el primero en cruzar la cordillera de Talamanca, alentado por el rey de España Felipe II, desde el Pacífico y descendiendo al Caribe por el rio La Estrella, donde proclamó haber encontrado oro.
En 1.570 Pero Afán de Ribera, siendo también gobernador, explora la vertiente del Caribe acompañado de 80 españoles y algunos indígenas, con el propósito de fundar una ciudad en la cuenca del rio La Estrella atraído por el supuesto oro del que habló Vázquez de Coronado en su viaje, pero desistió después de dos años de largas penurias. Para 1.588 los monjes franciscanos tenían ya una misión en Talamanca, fundaron una ermita de adobe y teja, así como un convento.
El 10 de octubre de 1.605 don Diego de Sojo y Peñaranda fundó, a 47 kilómetros aguas arriba de la desembocadura del río Sixaola, la ciudad de Santiago de Talamanca, en honor al lugar donde había nacido, la villa de Talamanca del Jarama, en la provincia de Madrid, creó ayuntamiento y marcó la jurisdicción. Ese mismo año los frailes edificaron otro convento en esta ciudad. Supuestamente este es el origen del nombre de la región, aunque algunas versiones apuntan que en lengua miskita Talamanca deriva de Tala, sangre, y Malka, espada, o Tawanka, lugar, es decir espada de sangre o lugar de sangre.
El 10 de febrero de 1.610 se constituyó el territorio de Talamanca, que abarcaba desde el Este del río La Estrella, el valle del Sixaola y Bocas del Toro (Escudo de Veragua), en gobernación independiente para reducir y conquistar las tribus que habitaban la región. En el mismo año, el 29 de julio, los aborígenes se sublevaron contra los maltratos y atropellos de los españoles bajo el mando del Usekör Guaykara, destruyendo la ciudad de Santiago de Talamanca. Durante los dos años siguientes se efectuaron tentativas de reconquista, que después de varias escaramuzas con los indios fracasaron, abandonándose nuevos intentos.
En 1.659 Don Andrés Arias Maldonado, gobernador de la provincia de Costa Rica salió de Cartago a buscar un puerto en el Caribe, recorrió la boca del rio San Juan y descendió la costa hasta llegar a un puerto que se ha identificado con el de Limón, aunque podría haberse tratado de Puerto Viejo. Logró reunir a siete diferentes tribus en el lugar que denominó San Bartolomé de Duqueiba, situado en la orilla del rio Telire. Tiempo después a pocos kilómetros fundó el paraje que llamó San Francisco de Conomarí edificando casas e iglesia, reuniendo en él gran número de indios atraídos por su buen trato. Posteriormente el rey de España Carlos II premió sus servicios en Costa Rica, otorgándole el título de Marqués de Talamanca. En 1.662 el Brupa Kabsi con sus huestes destruye San Bartolomé de Duqueiba.
En 1.689, entran a la zona los frailes Recoletos, que mas tarde fueron los que recomendaron la política de despoblamiento de Talamanca, que consistía en traslados masivos de los indígenas a otras localidades, especialmente del lado del Pacífico, lo que provocó la mayor insurrección de los indios en 1.709 al frente de Pablo Presbere.
Los indígenas talamanqueños se las arreglaron para mantener su independencia y aislamiento de la influencia europea, no permitieron misiones o asentamientos no indígenas desde 1.709 hasta 1.882. Los intentos de colonización por parte de la corona española cesaron en 1.821, coincidiendo con la independencia de Costa Rica del Reino de Guatemala ya que Talamanca dejó de estar bajo la opresión de España. En el año 1.867, por medio de un decreto el gobierno de la república le otorgó a los caziques de Talamanca la jerarquía de jefes políticos con facultad de administrar justicia de acuerdo con sus costumbres.
Algunos historiadores llamaron a esta región La Rebelde Talamanca, debido a las tremendas dificultades que afrontaron los conquistadores para someter a las tribus indígenas.
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