viernes, 19 de febrero de 2016

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ORÍGENES DE LA LITERATURA SALVADOREÑA

ORÍGENES DE LA LITERATURA SALVADOREÑA



En los siglos correspondientes a la colonia hubo   un florecimiento literario considerable en la metroPoliiberica; reflejo de lo cual, también en las posiciones americanas se verifico un notable cultivo de las artes, especialmente la arquitectura, la Plástica y la música. 
Esta literatura cortesana tendía a reproducir de forma mimética los cánones metropolitanos, aunque ocasionalmente nutria una voz original y memorable como la de sor Juana Inés de la Cruz, la poeta mexicana. El territorio salvadoreño se encontraba lejos de los centros de la cultura.
Las investigaciones de Pedro Escalan te y Carlos Velis revelan que en los años de la colonia hubo una considerable actividad teatral, paracentral del entrenamiento Popular en las festividades de los asentamientos de regular importancia. Durante estas fiestas se representaban piezas de tema religioso o comedias de propósito educativo, la fe católica y sus ritos eran el Punto común en una sociedad heterogénea y fuertemente estratificada.
Por otro lado, también se encontraba una literatura dirigida a un público lector mucho más reducido y selecto, en ese grupo se encontraban obras de carácter piadoso, biografías (vidas de santos y beatos) y tratados teólogos, escritos por religiosos nacidos en el País, Pero Publicados usualmente en Europa.
Jesús recién nacido, otro jesuita, el Padre Bartolomé Cañas, asilado en Italia a raíz de la expulsión de su orden de los territorios españoles.


Literatura secular; una obra alejada de la temática religiosa, fue el manual Para la manufactura del añil.

AUTORES SALVADOREÑOS

Salvador Salazar Arrué





Salvador Efraín Salazar Arrué, conocido como Salarrué, nació en Sonsonate en 1899. Desde muy temprano comenzó a dar muestras de una gran sensibilidad humana y estética, que se volcó en diferentes disciplinas como la literatura, las artes plásticas y la reflexión espiritual.

Como muchos jóvenes, Salarrué se trasladó a San Salvador con miras a encontrar las posibilidades de subsistencia económica que no tenía en su ciudad natal, dada su complicada situación familiar. En la capital del país, comenzó a publicar en periódicos, a estudiar por su cuenta literatura y artes plásticas, influido en buena parte por su primo, el caricaturista Toño Salazar. En 1916, obtiene una beca gubernamental para estudiar pintura en Corcoran School, una academia de artes situada en la capital de los Estados Unidos.
Su primer libro fue la novela corta El Cristo negro , publicada en 1926. Al año siguiente, publicó la novela El señor de La Burbuja y en 1929, O' Yarkandal. Pero sus obras más conocidas son Cuentos de cipotes, de 1945, y Cuentos de barro. También publicó volúmenes de cuentos como Eso y más y La espada y otras narraciones; un poemario titulado Mundo nomasito, publicado por única vez hasta la fecha en 1975 y las novelas La sed de Sling Bader y Catleya Luna. Su literatura revela una riqueza de perspectivas humanas, que recupera la visión infantil en Cuentos de cipotes, el campo salvadoreño y su dramática existencia en Cuentos de barro y un acercamiento hacia una visión espiritual influida por las visiones de mundo orientales y la teosofía. 

Su obra pictórica fue expuesta en los Estados Unidos y en el país. Además, se desempeñó en algunos cargos gubernamentales, como la Dirección General de Bellas Artes y la dirección de la Galería Nacional de Arte, convertida hoy en la Sala Nacional de Exposiciones, ubicada en el Parque Cuscatlan de San Salvador.

Salarrué, el tan querido Salarrué, falleció en 1975. No podemos menos que repetir, con cariño, las palabras que el poeta salvadoreño Roque Dalton escribiera con motivo de su septuagésimo cumpleaños: 

Dios lo bendiga y lo haga un santo don Salarrué
chas gracias por sus dulces guáshpiras
por los tentuntazos de ternura
con que me ha somatado las arganillas del corazón.

Rafael Menjivar Ochoa





Rafael Menjívar Ochoa (nacido el 17 de agosto de 1959 en San Salvador) es un escritor, periodista, traductor salvadoreño. Su padre, el economista Rafael Menjívar Larín, era rector de la Universidad de El Salvador (nacional) cuando el ejército la ocupó en 1972 y lo exilió hacia Nicaragua. El resto de la familia abandonó el país en enero de 1973 hacia Costa Rica, donde se reunió con el padre. En 1976 se instalaron en México, donde Menjívar Ochoa vivió durante veintitrés años. Estudió música, teatro y letras inglesas.
En 1999 se instaló en El Salvador, donde en 2001 se convirtió en Coordinador de Letras (director de literatura) y en 2001 fundó La Casa del Escritor, proyecto para la formación de escritores jóvenes, ubicado en la que fuera casa de Salvador Salazar Arrué (Salarrué). Pertenece a la llamada "Generación del Cinismo" o "Generación del Desencanto", junto con Horacio Castellanos Moya, Jacinta Escudos y Miguel Huezo Mixco, entre otros que comenzaron su producción literaria en la época de la guerra. Es compañero de vida de la poeta salvadoreña Krisma Mancía.

Juan José Cañas





Juan José Cañas nació en San Miguel, en El Salvador, el año de 1826. Estudió en Nicaragua y después en Guatemala, donde obtuvo el título de Bachiller. Pasó a la Universidad y cursó tres años de Medicina. En 1848 volvió a El Salvador y luego se marchó a San Francisco, en busca de oro. Después fue a Nicaragua y se incorporó al ejército que luchaba contra el filibustero William Walker.

En Cañas se juntan y armonizan tres personalidades: el poeta, el militar y el diplomático. Su producción literaria, iniciada a los 17 años, comprende versos, prosas literarias, trabajos de crítica, narraciones y artículos varios. En la poesía es el precursor del romanticismo en El Salvador. Su fama de poeta salvó las fronteras nacionales.
Entre los cargos administrativos que desempeñó están el de Gobernador Político Departamental y el de Subsecretario de Relaciones Exteriores. En su carrera diplomática representó a El Salvador en Santiago de Chile en calidad de Ministro Plenipotenciario, y logró la firma de un tratado que intensificó las relaciones entre ambos países.

Francisco Gavidia




Escritor, educador y periodista salvadoreño. Su poesía evolucionó desde el romanticismo hasta la orientación reflexiva y conceptual de su poema Sóteer o La tierra de Preseas, editado completo en 1949. Lector y traductor de poetas franceses, le descubrió a Rubén Darío las posibilidades renovadoras implícitas en los versos de Victor Hugo, posibilidades que él mismo trató de aprovechar en Versos (1884), convirtiéndose así en uno de los precursores del modernismo en Centroamérica. La trayectoria de su poesía es similar a la de su teatro, como demuestran sus dramas Júpiter (1885), Ursino (1889), Conde de San Salvador o el Dios de las cosas (1901), Lucía Lasso o Los piratas (1914) y La torre de marfil (1920), y el poema dramático La princesa Catalá (1944). Iniciador del relato breve salvadoreño, buscó inspiración para sus cuentos en los tiempos precolombinos y coloniales, así como en otras literaturas. Propuso la creación de un nuevo idioma, el salvador, y hacia 1906 -en esa fecha inició sus vuelos en aeroplano el brasileño Alberto Santos Dumont- pretendió aplicarlo a la creación de su poema en hexámetros Los aeronautas, Poema en Hexámetros a la Gloria Latinoamericana de Nace en el departamento de San Miguel el 29 de diciembre de 1863, Muere en San Salvador el 22 de septiembre de 1955 su nombre completo es: Francisco Antonio Gavidia Guandique. Es tomado como el fundamentador de nuestra literatura. Gavidia llena una época, marca una etapa. 

Alvaro Menen Desleal





Álvaro Menéndez Leal (Santa Ana, 13 de marzo de 1932 -San Salvador, 6 de abril de 2000.) Cuentista y dramaturgo, que escribió bajo el seudónimo de Álvaro Menen Desleal.

Perteneció a la llamada Generación Comprometida junto con Manlio Argueta, Italo López Vallecillos, Roque Dalton y otros. Menen Desleal fue el creador de los noticieros televisivos en El Salvador, con el mítico programa Telediario salvadoreño. Su suerte cambiaba de gobierno a gobierno; estuvo exiliado y fue también agregado cultural de El Salvador en México y director del Teatro Nacional.

HUGO LINDO





Hugo Lindo nación en La Unión en 1917 y murió en San Salvador en 1985. Fue diplomático, abogado, cuentista, novelista y poeta. Ocupó el cargo de director del Departamento Editorial del Ministerio de Educación y luego el de Ministro de Educación. También representó al país en puestos diplomáticos en Chile, Colombia y España. Fue miembro de número de la Academia Salvadoreña de la Lengua y correspondiente de la Chilena y colombiana. Asimismo se desempeñó como decano  de la facultad de Cultura general y Bellas Artes de la Universidad “Dr. José Matías Delgado”. Su obra le hizo merecedor de varios premios. El poemario Libro de horas obtuvo el Primer Premio del Certamen Permanente “15 de septiembre”, en Guatemala, 1947. Navegante río obtuvo el Primer Premio Centroamericano en los Juegos Florales de Quezaltenango, 1962. A su novela Cada día tiene su afán se le concedió el Segundo Premio República de El Salvador en el Certamen Nacional de Cultura, 1964. Además de su obra premiada, destaca por sus ensayos jurídicos;  cabe mencionar su tesis doctoral El divorcio en El Salvador, 1948, la cual obtuvo una medalla de oro, y el ensayo Movimiento unionista centroamericano, 1958. En narrativa destacan los siguientes libros: Guaro y champaña (cuento, 1947); Aquí se cuentan cuentos (cuento, 1959);  Espejos paralelos (cuento, 1974); El anzuelo de Dios (novela, 1956); ¡Justicia, señor Gobernador! (novela, 1960); Yo soy la memoria (novela, 1985); y Antología del Cuento centroamericano (antología, 2 volúmenes, 1949-50)

Otros libros del autor son: Desmesura (poesía, 1992); Varia poesía, con prólogo del poeta colombiano Rafael Maya (Antología poética, 1960); Fácil palabra (poesía, 1985); Recuento (anotaciones literarias e históricas de Centroamérica, 1969); Sólo la voz (poesía, 1968); Aquí mi tierra (poesía, 1989); Sangre de Hispania fecunda (poesía, 1972); Maneras de llover (poesía, 1982) y Resonancia de Vivaldi (poesía).



MIGUEL ANGEL ESPINO



Narrador, ensayista, periodista y jurista salvadoreño, nacido en Santa Ana el 17 de diciembre de 1903, y fallecido en México D. F. el 1 de octubre de 1967. A pesar de la relativa brevedad de su producción literaria, está considerado como uno de los más destacados narradores de la literatura centroamericana del siglo XX, merced a su excepcional novela titulada Hombres contra la muerte (1947).Nacido en el seno de una prestigiosa familia de profesores y escritores, mostró desde muy temprana edad un acentuado interés hacia los temas humanísticos, lo que le llevó a cursar estudios de Leyes y licenciarse como jurista en la Universidad de El Salvador. Ejerció después, durante algunos años, la docencia, actividad que enseguida empezó a compaginar con su tenaz dedicación al cultivo de la literatura. Muy bien relacionado en los círculos culturales de su país, pronto comenzó a publicar sus primeros artículos y relatos en los principales medios de comunicación salvadoreños, entre los que destacan las revistas Cuscatlán (1919), Atlacatl(1921) Lumen (1926) y Cactus (1933), y el rotativo diario Queremos (1927). Esta importante presencia en la prensa salvadoreña le permitió asumir el cargo de Jefe de Redacción de El Gran Diario (1939), ocupación que pronto compaginó con un puesto de funcionario en el Ministerio de Relaciones Exteriores de El Salvador. Su primera narración extensa, una novela poemática titulada Trenes, vio la luz en Chile (Santiago: Editorial Arcilla, 1940). Posteriormente, mientras preparaba su famosa obra Hombres contra la muerte, se vio obligado a emigrar a México, país en el que apareció este magnífico relato centrado en las preocupaciones sociales de buena parte de los intelectuales centroamericanos de su tiempo. En 1948, el gobierno de su nación reconoció la valía de este escritor con un galardón oficial concedido a esta gran novela.





FABULA DE LEÓN ZIGUENZA



Narrador y político salvadoreño, nacido en Cojutepeque (en el departamento de Cuscatlán) el 31 de octubre de 1895, y fallecido en San Salvador el 27 de mayo de 1942. Por la agudeza, sencillez y eficacia de sus célebres narraciones en verso, escritas con la intención de censurar los peores comportamientos del ser humano, está considerado como el primer fabulista de la literatura salvadoreña.
Nacido en el seno de una familia acomodada -muy influyente en el devenir político, social y cultural de su nación-, León Sigüenza tuvo acceso desde muy temprana edad a una esmerada formación académica, desarrollada primero en los colegios de su ciudad natal, y posteriormente en las mejores instituciones de enseñanza de la capital de El Salvador. Tras haber completado sus estudios, dio inicio a una brillante trayectoria política que muy pronto le condujo a asir los cetros de regidor y alcalde temporal de su Cojutepeque natal, de donde pasó a desempeñar el cargo de secretario del consulado salvadoreño en Nueva York (1919-1923).
Durante dicho período de residencia en los Estados Unidos de América comenzó a cultivar su afición a la literatura, para lo que se sirvió del cauce que le brindaban los principales medios de comunicación de su país natal. En efecto, asumió las corresponsalías norteamericanas de algunos rotativos tan relevantes como La Prensa y el Diario de El Salvador, ocupación que difundió su nombre en los círculos culturales salvadoreños. Posteriormente, León Sigüenza fue destinado a la Secretaría del consulado salvadoreño en Tokio (Japón), donde cubrió el período de 1927 a 1931 y, en una segunda etapa, el de 1934 a 1941.
De regreso a Centroamérica entre ambas misiones en Japón, fue designado representante de su departamento de Cuscatlán, en calidad de diputado en la Asamblea Nacional (1933), institución en la que resultó elegido presidente de la Comisión Legislativa de Relaciones Exteriores, Gracia y Justicia. Cuando volvió a ocupar el cargo de secretario en el consulado en Tokio, León Sigüenza intervino activamente en uno de los episodios más destacados de la historia de la diplomacia salvadoreña del siglo XX: el reconocimiento, por parte del gobierno del general Maximiliano Hernández Martínez, de la existencia del recién proclamado imperio de Manchoukuo, creado por el ejército japonés en la región china de Manchuria. El general Maximiliano Hernández comprometió, con este apoyo a la invasión nipona y el inmediatamente posterior reconocimiento de sus pretensiones imperialistas en China, la estabilidad política internacional de El Salvador, circunstancia que se agravó aún más cuando, el 9 de diciembre de 1941, estalló la guerra en la zona del conflicto.
La mayor parte de los gobiernos mundiales condenó enérgicamente el imperialismo nipón, lo que aisló a El Salvador en su postura y supuso una censura unánime contra el pueblo salvadoreño. León Sigüenza se vio inevitablemente envuelto en las conversaciones entre los gobiernos salvadoreño y japonés, pero las brillantes gestiones de mediación que supo realizar en este rocambolesco episodio permitieron un lavado de la imagen de El Salvador ante la opinión pública internacional. Por lo demás, este extraño avatar de la política exterior salvadoreña causó honda conmoción en toda la ciudadanía de la pequeña república centroamericana, y levantó una densa polvareda de voces y escritos a favor y en contra del apoyo a las tropas japonesas, entre los que sobresale el lúcido análisis que publicó, en forma de libro, el doctor Ramón López Jiménez.
Durante sus largas estancias en el extranjero, León Sigüenza dio rienda suelta a su pasión por la creación literaria, que supo canalizar en un género hasta entonces nunca cultivado por los escritores de su patria: la fábula satírico-moral. Muchos de sus escritos, redactados tanto en prosa como en verso, fueron apareciendo en diferentes medios de comunicación de todo el mundo, unidas a las numerosas crónicas que enviaba a su país en calidad de corresponsal de los diarios y revistas salvadoreños. En estas fábulas, el escritor de Cojutepeque vertía su afilada mordacidad contra la vanidad, prepotencia y corrupción de políticos y altos funcionarios, para extraer al final una moraleja que acababa censurando, en general, los vicios y depravaciones generalizados en cualquier espécimen del género humano.
Instalado de nuevo en El Salvador, ya liberado de misiones diplomáticas, León Sigüenza concibió el proyecto de reunir en un mismo volumen todos estos escritos satírico-morales; sin embargo, su repentino fallecimiento, acaecido en la capital salvadoreña cuando el autor aún no había cumplido los cincuenta años de edad, le impidió ver impresa esta recopilación. Por fortuna para la historia de las Letras hispanoamericanas, los familiares de León Sigüenza, conocedores de la ilusión que el recién fallecido escritor había depositado en este proyecto editorial, acabaron de reunir sus textos y los dieron a la imprenta antes de que concluyera el mismo año de su muerte. Así, recopilados bajo el título genérico de Fábulas, estos escritos de León Sigüenza vieron la luz póstumamente para regocijo de críticos y lectores, en medio de una aceptación tan extendida que hizo necesaria su reedición en múltiples ocasiones (1955, 1977, 1996 y 1998).





El aguila y el pato: 



El águila voló hacia el infinito
llevando entre sus alas poderosas
al venturoso pato, favorito
sobre todas las cosas




Viéndose tan arriba, el pobre pato
sintió tener las alas muy ligeras,
y creyó el insensato
que el había volado a las esferas
de la región bellisima del cielo,
como un pájaro audaz que de este suelo
al levantarse hiende
el viento y lo domina a golpes de ala.



Esto les ha pasado
a muchos funcionarios insensatos,

que águilas se creyeron, siendo patos!












MOROS Y CRISTIANOS

MOROS Y CRISTIANOS




Historia:
La historia de moros y cristianos data desde la época española de la colonia, puesto que los españoles llegaron a los pobladores de estas tierras muchas tradiciones. Así es como la danza de los Historian tés, refleja las hazañas legendarias de las luchas sostenidas en España entre Moros y cristianos. Durante el desarrollo de la danza se destaca la actitud, caballerosidad y valentía de los cristianos, no así la conducta de los Moros, quienes se distinguieron por su crueldad y salvajismo, desatado contra sus adversarios. Sin embargo, la fe en Dios de los Cristianos los tornaba vencedores en las batallas. En Apastepeque, tradicionalmente la danza de historian tés: moros y cristianos es una réplica de la danza que se bailaba en España como un recuerdo de las batallas reales de las cruzadas en España de los moros y cristianos, producto de la protección de las tierras santas en el año 711. (A.c) se les llamabas moros a los musulmanes, árabes o turcos que venían del norte de África. Después de la llega de los españoles a estas tierras, la fiesta de los moros y cristianos es celebrada en las fiestas de San Sebastián Mártir que son del 16 al 20 de enero de cada año, interpretando varias danzas, entre ellas: la Historia de Carlos Magno, la historia de las tres coronas, Juana de Arco y otras.


Es muy encomiable la participación que tienen los integrantes de estos grupos por que dedican gran parte del tiempo de los días de descanso para los en sayos, así como a la memorización de los relatos que dicen el ensayo Real. FORMA DE VESTIR: El vestuario de los historian tés es muy vistosos, sobresaliendo el de los moros más que todos el traje de Rey. Todos los integrantes usan coronas doradas con una media luna un espejo en la parte frontal, y llevan largas y rizadas cabelleras, también sus máscaras de madera que las caracterizan por ser únicas en el país por sus rasgos Españoles, con sus ojos azules o negros. Del cuello cuelga una capa con sartas astrales (figuras de luna y estrellas). Empuñan en sus manos espadas que simbolizan luchas libradas durante la época de las cruzadas. De ellas cuelgan pañuelos de diferentes colores y visten elegantes atuendos. En las piernas llevan medias hasta las rodillas y los zapatos con cascabeles que al salto deslumbra con su sonido espectacular. Los cristianos usan una elegante corona, el vestuario es muy parecido al de los moros, algunos visten trajes militares que representa a la guardia del rey. Todo esto representa la forma de vivir de la época. PERSONAJES: Sus personajes son 15 entre ellos tenemos los más peculiares que son: el moro choco, el gracejo, la reina y el Rey moro y el Rey cristiano MUSICA: La música que acompaña la danza es a base de pito y tambor marcando los pasos marchas y sones cada uno de estos cambios musicales determinan ciertos movimientos en la danza.

Lugar y fecha:
Municipio de Apastepeque, Departamento de San Vicente, El salvador. Se celebra el 20 de Enero en Honor A San Sebastián.













SELECCIONES  LA DANZA FLOFCLORICA "MOROS Y CRISTIANOS", POR SUS MOVIMIENTOS, PASOS, SUS COLORIDOS TRAJES Y SUS MASCARAS QUE REFELJAN TRISTEZA, ENOJO Y  INTRIGA.


















“Cueva del espirutud Santo”


 


El sitio arqueológico está a escasos 4 kilómetros de la palma, ubicado en la zona por donde está la marcha del proyecto en construcción de la presa “el cimarrón”.  




Desde el punto iconográfico e iconológico, las imágenes plasmadas por los pobladores mesoamericanos, y para el caso de lo que hoy territorialmente comprende el área geográfica de el salvador, se encuentran algunas manifestaciones de lo que llamamos arte rupestre, desde las curvas de corinto, en Morazán, la pintada en cabañas y otras como la calera en la alma Chalatenango, entre otras. 
Aplicando las categorías de forma y contenido ara lo que denominamos en el arte rupestre, encontramos que sus imágenes nos transmiten sensaciones, nos presentan imágenes que de alguna manera reconocemos como tales, e interpretamos de acuerdo a nuestras capacidades mentales culturales, podríamos decir que el arte rupestre plasmado en las rocas, tendría un apartado muy especial dentro de la arqueología y de las historias del arte en su especialidad interpretativa, no cabe duda que nadie va a confundir un arte plasmado en los muros ,o a lo que llamamos pintura mural, lo cual es diferente hacer llamado un arte rupestre.


Desde el punto de vista el arte rupestre, es un modo codificado, que de acuerdo a antropólogos o comunicólogos como Levi Strauss, ofrece una acción interpretativa al proceso de comunicación artística de lo que es la imagen y el objeto; entre forma y contenido.
Entrando a un campo interpretativo filosófico de lo que es la comunicación estática, el papel del signo artístico, es un componente unificado de lo que hoy llamamos signo, entre el juego dialectico o dinámico entre lo que los semiológico semióticos determinan como imagen o concepto.
Entorno a las condiciones que se encuentran en nuestro país los diferentes lugares de presencia de arte rupestre, que no hay una política de conservación de dichos sitios, en los cuales el acelerado deterioro “natural”, de los espacios arqueológicos, cabe decir, que la construcción de políticas estatales entorno al cuidado y estudio no ha tenido eco; no obstante, las condiciones en que se encuentran dichos sitios, en los cuales dichos sitios son utilizados para encender juego , para cocinar desde alimentos y otros quehaceres, esto nos quiere decir que no se ha hecha lo suficiente, para su preservación, como lo han presentado arqueológicos y antropólogos de otras latitudes.

El arte es una de las manifestaciones de la consciencia social, bajo este anunciado la acción de preservar para este caso el arte rupestre salvadoreño, es necesario crear políticas de preservación, donde todos los sectores involucrados participen para su divulgación.
Pero regresando a lo expresado por nuestros antepasados prehistóricos, lo que encontramos en Corinto, departamento de Morazán, donde existe una gruta o caverna llamada “la Curva del Espíritu Santo”, en ella se manifiesta una cantidad considerable de diseños de dibujos y pinturas trazadas y pintadas sobre las paredes, esto demuestra que la región de lo que hoy comprende nuestro qais ha estado habitado de hace miles de años. Algunas consideraciones podríamos interpretar que en todo caso, se trata de la experimentación que nuestros ancestros pintores trataban de representar algo. El arte parietal rupestre evoluciono a practica muralista que pronto en el periodo prehispánico se hiso sentir, desde pinturas rupestre creados en cavernas de Oxtotitlan, en México, atribuidas a la cultura Olmeca, no cabe duda que la influencia y en lo que hoy es nuestro territorio salvadoreño, el cual pertenece a la región mesoamericana, nos vincula inevitablemente a numerosos ejemplos de arte parietal pintados

Desde la antigüedad mesoamericana que antecede al periodo formativo.
La importancia del estudio sistemático de arte rupestre salvadoreño es un reto para la comprensión identitaria, la identificación de estos espacios, sitios arqueológicos que pertenecen al período arcaico o mucho más atrás; el estado salvadoreño está obligado a velar por su conservación, estudio y divulgación de la importancia científica y artística de estos sitios, a arte de su interés para su conservación y preservación y estudio sistemático que es una necesidad histórica.
La urgente necesidad de la protección de estos lugares, que en muchos casos la población que llega a estos lugares, destruye agrade o no agrade, cuando enciende fogatas, debajo de estas pinturas, retrogradados, todos estos sitios permanecen  al período arcaico, posiblemente mucho aún más antiguos.  
Álvaro Sermeño.
Pintor y antropólogo, miembro de la Asociación Salvadoreña de Trabajadores del Arte y Cultura ASTAC. Corinto está situado al extremo oriente del Departamento de Morazán a 820 metros sobre el nivel del mar, es un acogedor pueblo, importante como un centro de comercio regional, ligado a la Ruta
Militar Y Santa Rosa de la Lima, por una Carretera pavimentada; recientemente, se ha unido a las ciudades de CacaoPera y San Francisco Gotera, por un pintoresco camino intermunicipal desde el que se disfruta el profundo valle del Rio Sapo.
Los miércoles y domingo son días de mercado, en los que se dan cita comerciantes de los municipios aledaños y de la vecina Honduras, para comerciar artículos de jarcia, sombreados de palma, productos lácteos y de consumo. Es el segundo centro comercial más importante, después de San Francisco Gotera.
Corinto tiene una población 17,384 habitantes, pertenece al distrito de Osicala, se divide en 5 cantones y 51 caseríos. Corinto es una pintoresca ciudad, es poseedora de un clima muy agradable y hermosos paisajes naturales, su gente es muy cordial y atenta.
Cuenta con cerros, ríos u
Y con un lugar turístico llamado “Las Curvas del Espíritu Santo” esta curva cuenta con muchas pinturas y Retrogradados en su interior, es un lugar de buen ambiente natural e ideal para conocer las formas de comunicación de los ancestros de la época.